La ruta de los dragones

La Roca Village

Narrador en la sombra de la historia Barcelona, el dragón es el hilo conductor de una ruta arquitectónica con parada en La Roca Village.

Quizá en los libros el dragón sea el personaje secundario de la leyenda medieval (aquella que cuenta la heroica gesta del caballero Sant Jordi, patrón de Cataluña desde 1456). Sin embargo, en las calles de Barcelona, el dragón es el protagonista de una de las rutas arquitectónicas más fascinantes: un circuito que descubre más de 400 de estas criaturas, encaramadas a fachadas, ocultas en farolas, trepando por cornisas e incluso talladas en picaportes. La mayoría se oculta en el Eixample, corazón del modernismo –un movimiento artístico fascinado por el pasado mitológico y medieval de este animal–. Pero la ruta discurre por muchos otros reinos de la tradición oral y escrita de la ciudad: del barrio gótico a la zona alta, pasando por La Roca Village, refugio y morada de los últimos ejemplares de esta especie fantástica.

1.

Casa Lleó Morera, obra de Lluís Domènech i Montaner, 1905

Situada en la manzana de la Discordia –junto a la casa Batlló y la casa Ametller–, este edificio es una de las grandes joyas del modernismo. La belleza de la fachada rivaliza con la profusión ornamental del interior, uno de los mejores conservados. Aquí la leyenda de Sant Jordi y el dragón cobra vida en el piso principal, en forma de escultura en relieve de Eusebi Arnau.

Passeig de Gràcia, 35.

2.

Casa Amatller, diseñada por Josep Puig i Cadafalch, 1900

Construida por encargo del chocolatero Antoni Amatller, la casa es una combinación de estilo gótico e inspiración flamenca. Además de los dragones que descubrimos encaramados a los faroles del vestíbulo señorial, entre las múltiples referencias a la tradición local, en la fachada aparece tallada la leyenda de Sant Jordi (obra también del maestro Eusebi Arnau).

Passeig de Gràcia, 41.

3.

Casa Batlló, construcción de Antoni Gaudí, 1906

«Escamas de colores vivos que brillan incesantemente con la luz del sol; el lomo del legendario dragón coronando el edificio, y una gran lanza con empuñadura en forma de cruz. […] Es la lanza de nuestro Sant Jordi». Estas fueron las palabras que pronunció el mismísimo Antonio Gaudí el día que presentó el proyecto de restauración a Josep Batlló.

Passeig de Gràcia, 43.

4.

Palacio del Baró de Quadras, remodelación de Puig i Cadafalch, 1906

Es una ‘rara avis’ de arquitectura ecléctica. En el interior, los suelos de teselas de inspiración romana conviven con patios de herencia árabe, lámparas forjadas con dragones alados o capiteles con ornamentos florales. En la fachada principal, el estilo plateresco se mezcla con elementos flamígeros y referencias góticas. Y en la tribuna, las miradas se dirigen a una figura de Sant Jordi luchando con el dragón.

Avinguda Diagonal, 373

5.

Casa de les Punxes, proyecto de Puig i Cadafalch, 1905

Tras más de un siglo cerrado al público, este edificio abrió sus puertas en 2016 convertido en museo, con una exposición en la planta noble dedicada a Sant Jordi que narra la leyenda en realidad virtual y 3D. El dragón sobrevuela casi todos espacios. En el plafón cerámico de la fachada, que representa el caballero clavando la lanza al monstruo, se puede leer la inscripción: «Santo Patrón de Cataluña devolvednos la libertad».

6.

Casa Bruno Cuadros

A lo largo de la historia, el dragón ha alimentado múltiples mitos y leyendas. En la cultura oriental, por ejemplo, es símbolo de riqueza, sabiduría, poder y nobleza. La Casa Bruno Cuadros es el último vestigio de japonismo y neoegipcio que queda en Barcelona. La joya del edificio es, precisamente, el dragón de hierro forjado decorado con sombrillas y abanicos que preside la fachada.

La Rambla, 82

7.

Palau de la Generalitat de Catalunya, reforma del maestro Marc Safont, 1619

Sede de la institución política, este palacio es el emblema (y el corazón) del barrio gótico de la ciudad. El dragón, como Sant Jordi, es omnipresente. Está en la clave central de la bóveda de la capilla dedicada al caballero. También en el tapiz que decora dicha estancia; en la hornacina del balcón de la fachada de Plaça Sant Jaume; en el medallón gótico de Carrer del Bisbe; y en los tiradores de las puertas del Pati dels Tarongers. 

Plaça Santa Jaume, 4

8.

Pabellones Güell, serie construida por Gaudí, 1887

Es la primera obra de envergadura que Gaudí realizó para la familia Güell; y una de las más icónicas. La puerta de entrada está custodiada por un impresionante dragón de hierro forjado con las fauces abiertas. Es Ladón, el dragón de las cien cabezas –un ser fantástico que, en la mitología clásica, representa el guardián del Jardín de las Hespérides que se enfrentó a Hércules en su undécima prueba–.

Avenida de Pedralbes, 7

9.

Park Güell, obra de Antoni Gaudí, 1903

Símbolo de Barcelona y una de las esculturas más instagrameadas de la ciudad, la criatura de trencadís que da la bienvenida al parque es un ser tan hipnótico como difícil de catalogar. Para algunos representa un dragón. Para otros, es la versión modernista de Pitón, el guardián del templo de Delfos. Pero existe una tercera lectura, que defiende que Gaudí imaginó una salamandra alquímica.

Calle de Olot, 7.

10.

La Roca Village

Desde junio, una nueva avenida de ocho magníficos dragones, diseñada por Lolita & Co., guía la entrada al Village. A diferencia de los monstruos malignos de la cultura popular, los dragones que habitan La Roca Village son amables. «Son seres gorditos, simpáticos, sonrientes, que viven felices bajo el sol». La paleta también es relajada, «son los colores del mediterráneo», explica la diseñadora.

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